¿Sabes qué diferencia existe entre la auditoría pública y la privada y porqué son tan importantes? En este artículo te lo contamos todo. ¡Presta atención!

Lo primero que debes tener claro son los conceptos. Por un lado, la auditoría privada también es conocida como la auditoría de cuentas. Al respecto, hace referencia al estudio financiero que se realiza del balance entre la cuenta de ganancias y las perdidas, donde puede ver la situación económica de una empresa privada. En cuanto a la auditoría pública, se trata de la revisión del desarrollo económico de una entidad pública, analizando los ingresos y gastos generados en la contabilidad, se audita todo lo referente a los fondos públicos.

¿Por qué es importante la auditoría pública y la privada?

Por un lado, tener al día el desarrollo económico y el estudio financiero de una empresa por medio de una auditoría proporciona transparencia y seguridad en el mercado actual, por lo que siempre proporciona una buena imagen de marca hacerlo.

Además, así los objetivos de la compañía al estudiarse las estadísticas y ser medibles pueden tener una coherencia y lograr mejorar, optimizando sus operaciones y logrando ahorro en los costes anuales, realizando un control financiero.

¿Cuándo es obligatorio realizar una auditoría?

 En el caso de las empresas privadas tienen obligación de auditar sus cuentas, cuando se sobrepasan ciertos límites, concurriendo durante dos años consecutivos al menos dos de las tres siguientes circunstancias:

  • Que el total de las partidas del activo sea superior a los 2.850.000 euros.
  • Que el importe neto de su cifra anual de negocios supere los 5.700.000 euros.
  • Que haya un número medio de trabajadores empleados superior a 50.

En cuanto a las auditorías públicas, hay que presentarlas si:

  • Si reciben subvenciones o ayudas del tipo recogido en el artículo 2 de la Ley general de subvenciones, con cargo a los presupuestos de las administraciones públicas o a fondos de la Unión Europea, cuando el importe total recibido supera los 600.000€, quedando obligadas a someter a auditoria las cuentas anuales correspondientes al ejercicio social en que reciban los fondos públicos así como las de aquellos ejercicios en que se realicen las operaciones o ejecuten las inversiones subvencionadas.
  • Si han celebrado con el sector público, durante un ejercicio económico, los contratos contemplados en el artículo 2 de la Ley de contratos del sector público cuando el total acumulado supere los 600.000€ y además represente más del 50% del importe neto de su cifra anual de negocios, quedando obligadas a someter a auditoria las cuentas anuales correspondientes al ejercicio social en que hayan celebrado los contratos y el ejercicio social siguiente.
  • Si emiten valores admitidos a negociación en mercados secundarios oficiales de valores o sistemas multilaterales de negociación, o emitan obligaciones en oferta pública.